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Por una economía justa

¿Por qué debería importarnos una economía más justa? ¿Y qué tiene el sistema actual que la hace tan desigual?


Según la OCDE, “cuando aumenta la desigualdad de ingresos, el crecimiento económico cae. Abordar la desigualdad puede hacer que nuestras sociedades sean más justas y nuestras economías más fuertes”. “La COVID-19 ha profundizado las desigualdades existentes”, añade Naciones Unidas, que considera la reducción de la desigualdad uno de los problemas más acuciantes en el mundo. Por eso tiene incluso su propio Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS número 10), dentro de la iniciativa de la organización internacional para acabar con la pobreza, proteger el entorno y asegurar que todas las personas disfrutan de paz y prosperidad para el año 2030.


En el octavo Día internacional de la Banca con Valores (3 de noviembre), queremos mostrar maneras de transformar el dinero en el vector fundamental de una economía más justa. Y cómo cada persona e institución puede marcar la diferencia.


La mayoría de las inversiones se realizan desde una mentalidad de "economía lineal". Normalmente, al comienzo de este proceso, alguien invierte una cantidad de dinero. Al final, obtiene beneficios, pierde dinero o alcanza un punto de equilibrio. Fin de la historia. ¿O no es el final? Porque lo que sucede en el medio marca la diferencia.


Cuando invertimos, ¿se ha invertido nuestro dinero en la economía real, impulsando la creación de empresas y puestos de trabajo y fomentando el tipo de progreso a largo plazo que nos gustaría ver en la sociedad? ¿Hemos cerrado un ciclo que incluya una rentabilidad social? ¿O solo se ha utilizado el dinero como parte de una transacción a corto plazo, para aprovechar al máximo una oportunidad en el mercado financiero?


Dinero con propósito


Cada vez más personas toman conciencia de la naturaleza de la economía lineal. Y no a todas les convence. Por ello, recurren a bancos con valores para que sus decisiones financieras sean coherentes con sus principios.


Estos bancos se interesan por el periplo completo del dinero que se les confía. Son organizaciones impulsadas por un propósito social que toman la decisión deliberada de enfocarse en financiar negocios reales y personas que trabajan para abordar algunos de los mayores desafíos de la humanidad; el tipo de desafíos que los ODS buscan resolver. Eligen priorizar la financiación de la economía real sobre la economía financiera. Esta última se ocupa exclusivamente de las actividades en los mercados financieros y ha sido un foco clave de trabajo para los bancos convencionales en los últimos años. En los últimos diez años, los bancos basados ​​en valores prestaron un 30% más de sus activos totales a la economía real que los bancos más grandes del mundo, según la última edición de un estudio anual realizado por la Alianza Global para una Banca con Valores (GABV).


Los bancos de la GABV van aún más lejos. No solo quieren financiar empresas que beneficien a la sociedad y al medio ambiente, sino cambiar el sistema financiero. En la Unión Europea, por ejemplo, los miembros de la Alianza han instado a los legisladores a adoptar la categorización más ambiciosa posible del impacto ambiental de las inversiones (taxonomía). Al hacerlo, quieren evitar la situación actual en la que algunas inversiones se comercializan como verdes, a menudo a inversores desprevenidos, y de hecho son todo lo contrario. A través del Proyecto Valore, la GABV promueve una taxonomía social más allá de una aproximación de finanzas que “no causen daño”. Esta iniciativa, junto a Open Society Foundations, proporciona ejemplos claros de bancos que generan impacto social positivo con su actividad.   


Poder para los pequeños productores y empresas


Junto al cambio del sistema financiero, es vital financiar el cambio en el día a día. Un excelente ejemplo de bancos que favorecen unas finanzas para mejorar la vida de las personas es la Cooperativa de Crédito ABACO, miembro de la GABV en Perú. Otorgan préstamos a pequeños productores como los pescadores de truchas del lago Titicaca. Su trabajo se enfoca en áreas como Puno, donde se realiza la pesca, así como otras regiones con poca presencia gubernamental e infraestructura inadecuada.


A un hemisferio y un océano de distancia, pero de forma similar, Credo Bank apoya a los agricultores locales en Georgia en cooperación con el Banco Asiático de Desarrollo. Los préstamos de este miembro de la GABV “financian actividades de los agricultores para paliar el impacto negativo de la COVID-19 y facilitar la producción agrícola ininterrumpida en el país”, explica Zaza Pirtskhelava.


Según la Organización Internacional del Trabajo, la oportunidad de realizar un cambio social positivo aumenta cuando los bancos y otras instituciones financieras colaboran para poner dinero en manos de las pequeñas y medianas empresas (PYME), sobre todo porque las PYME crean hasta dos tercios de los empleos en todo el mundo. En apoyo de estas pymes, bancos europeos basados ​​con valores como Banca Etica (Italia), Triodos Bank (Países Bajos, Bélgica, Reino Unido, España y Alemania) y Merkur (Dinamarca) cooperan con el Fondo Europeo de Inversiones para ofrecer esquemas de garantía y abrir la puerta a la financiación para estas organizaciones pequeñas pero socialmente críticas.


Bancos por la prosperidad


Según el ex presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, “los grandes bancos están abandonando las zonas rurales de Estados Unidos por mercados urbanos más rentables, dejando a muchas comunidades sin un acceso adecuado al capital. Y es por eso que organizaciones únicas como Southern Bancorp son más importantes que nunca”.


Southern Bancorp es un banco de desarrollo comunitario en Arkansas, en los Estados Unidos, y un miembro de la GABV. Bajo el liderazgo de Darrin Williams, quien recientemente fue nombrado por la Casa Blanca para la Junta Asesora de Desarrollo Comunitario, el banco abre sucursales en áreas excluidas, generando oportunidades de inclusión económica.


Innovación y personas


Los bancos con valores son parte de una tradición de finanzas sociales que comenzó hace décadas en diferentes partes del mundo. Y continúan practicando la innovación, siempre con las personas en el centro. Son entidades que entienden que el dinero no tiene por qué ser neutral. Por el contrario, puede expresar relaciones ricas entre personas.


La tecnología también puede desempeñar un papel en la creación de una economía más justa. En Australia, por ejemplo, el Teachers Mutual Bank, miembro de la GABV, ha lanzado Hiver, “el primer banco mutualista digital, que combina lo mejor de la nueva tecnología bancaria con un modelo de negocio ético”, explica el CEO, Steve James. 


Creado específicamente para trabajadores esenciales, en este banco digital, "los Hiver" no solo disfrutan de servicios financieros digitales, sino que también contribuyen a los objetivos financieros de sus compañeros Hivers. Como banco mutualista, la mayor parte de la financiación de la organización proviene de los depósitos de los miembros. Esto significa que los Hivers pueden contribuir a los préstamos hipotecarios de médicos y maestros que también forman parte de la comunidad, en un círculo virtuoso.


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A los bancos con valores les importa el periplo del dinero que se les confía y el impacto que genera en nuestras vidas.

Dinero significa poder. Y demasiadas personas y comunidades han sido excluidas de ambos. La marea empieza a cambiar.